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Caso clínicoLuna-Martínez Israel, López-Oliver Rubén D., de la Fuente Marco A., Hernández-Ordoñez Tzilacatzin A la exploración, la AV en OD está en PL, y en OI es de 20/40. Se aprecia aumento de volumen en el párpado inferior del OD, con de madarosis y ulceración del canto interno, firme, no doloroso; se encuentra además una masa aparentemente dependiente de conjuntiva tarsal de párpado inferior del OD, papilomatosa, color rosáceo, con vasos en “tirabuzón”, móvil, friable y no dolorosa, que se extiende de abajo hacia arriba obstruyendo el eje visual (Figs 1 y 2). Segmento anterior y fondo de ojo son normales en OI y no son valorables en OD.
La TC de órbita y senos paranasales muestra una tumoración dependiente de tejidos blandos anteriores de OD que se extiende hacia atrás por la pared medial de la órbita, sin aparente involucro de estructuras adyacentes, con remodelación de la pared medial de la órbita, sin erosión (Figs 3 y 4). Por biopsia incisional se extraen 2 fragmentos de tejido de la masa conjuntival y uno de región tarsal del párpado inferior del OD. El estudio histopatológico describe un carcinoma de glándulas sebáceas en la muestra de región tarsal y carcinoma epidermoide poco diferenciado en los fragmentos de tejido de la masa conjuntival.
IntroducciónEl carcinoma de glánlulas sebáceas (CGS) es uno de los tumores cutáneos más raros (0.2-4.6%). Sus orígenes citológicos son principalmente las glándulas de Meibomio y Zeiss. Es un tumor muy agresivo en lo que respecta a recurrencia local y diseminación linfática y hematógena (1). El índice de mortalidad es de 9 a 40%, y llega incluso hasta 83% si ambos párpados están afectados simultáneamente (10% de los casos) (2). La terapia de elección es la remoción quirúrgica del tumor y se requiere seguimiento a largo plazo (1). DiscusiónEl CGS se origina principalmente de las glándulas del tarso (Meibomio), pestañas (Zeiss) y carúncula; es más frecuente en párpado superior y se enmascara comúnmente como condiciones benignas, lo cual retrasa el diagnóstico. Representa el 1-5% de los tumores malignos palpebrales. Es más común en mujeres, y personas mayores de 70 años (2). Se presenta de forma insidiosa como una lesión firme, indurada, no dolorosa, con madarosis y ulceración. Hasta un 3-5% pueden tener un origen multicéntrico (2). En el caso presentado, la paciente además presentaba una masa papilomatosa que, aunque inicialmente se pensó era una extensión del tumor primario, pues se ha reportado esta forma de presentación (3), el diagnóstico histopatológico reveló que se trataba de un carcinoma epidermoide poco diferenciado. Resulta interesante destacar que, dada la baja incidencia del CGS, no existen estadísticas en la literatura que reporten un índice de frecuencia de asociación con otro tipo de neoplasias, y únicamente se han publicado escasos reportes aislados sobre la coexistencia del CGS con otro proceso maligno dentro de la misma lesión, por ejemplo, con carcinoma de células basales (4), lo cuál resalta la importancia del caso presentado. ConclusiónEl carcinoma de glándulas sebáceas es una neoplasia rara, que representa menos del 1% de los tumores palpebrales. Más raro aún es encontrarse a este tipo de tumor acompañando a otro carcinoma distinto dentro de la misma región; este caso corrobora esa posiblidad, al encontrar a esta neoplasia coexistiendo con un carcinoma epidermoide poco diferenciado. Referencias
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CURSO DE UVEITIS POSTERIORES DIAGNOSTICO Y MANEJO
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Dra Laura Leticia Arroyo Muñoz
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